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Testimonios

Gabriela Fiorito mamá de Lolo (4 años) y Juanita (14 meses)

Hoy mi hija de 2 años se cayo a la pileta. Estaba a 1 mt de ella y me di vuelta 1 segundo a limpiar el yogur que acababa de tirar. No la escuche caer al agua. Cuando me di vuelta estaba flotando boca arriba haciendo la plancha, sin problema. La historia podria haber sido otra si no fuera por Patricia que le enseñó el método Swim Safer de supervivencia en el agua. Para quiénes no lo conozcan, se los super recomiendo, hoy mas que nunca.
GRACIAS PATO!!!!

María F. Miguel Madre de Sixto (5 años)

Aunque me encanta el agua siempre temí que mi hijo quién tiene mucha fuerza y tiene trastorno general del desarrollo (TGD), saltara la cerca y cayera al agua. Aunque siempre estaba atenta, por momentos lograba casi sobrepasarla, por lo cual no podía vivir tranquila, y ya se había convertido en un problema mayor.
Cuando me enteré de este método no dudé en hablar con Patricia e inicié el curso con algunas dudas en cuanto a los resultados.
A las dos semanas de que mi hijo estuviera cursando, ya me di cuenta que el resultado iba a ser exitoso, ya que venía avanzando rápidamente. Logró en la tercera semana flotar en la espalda, lo cual para mí era un logro mayor, porque ningún otro profesor desde ningún método había podido tener el temple suficiente ni la metodología indicada como para enseñarle la planchita y que la pudiera hacer en forma relajada y calmada. A los dos meses completó el curso consiguiendo nadar en forma independiente, lo que fue para mí una gran alegría y satifacción, un antes y después, transformándose en un niño tranquilo y seguro en el agua.
A través de Swim Safer y Patricia, conseguí lo que hacía años venía buscando, un método que enseñara a nadar a mi hijo en forma autónoma y con el que tuviera la seguridad que después de cualquier caída, pudiera salvarse a sí mismo.
Al día de hoy, Sixto siguió avanzando y explorando en el agua, diferentes movimientos e incorporando incluso elementos para jugar con los que se divierte muchísimo.
Lo recomiendo mucho, para todos en general y en especial para aquellos niños que con capacidades especiales no pueden aprender a nadar en estas edades desde un método convencional.
Gracias Pato por toda tu paciencia y enseñanza!

Cecilia Pastorino Mamá de Mercedes (10 años)

Conocí a Pato cuando fue entrenadora de mis dos hijas mayores, quiénes saben nadar muy bien, aunque aprendieron con tiempos más largos.
Mi hija menor le temía al agua, y no lográbamos que nadara en forma independiente aunque sus hnas trataban de ayudarla e incentivarla.
La profe me había comentado de que los resultados con este método eran muy rápidos para el aprendizaje de crol y espalda, más todas las técnicas de emergencia que les da a los chicos. Realmente me sorprendió muchísimo porque a los 15 días de haber comenzado estaba nadando crol muy bien y había aprendido a hacer la plancha también flotando relajada.
Terminó nadando crol y espalda con los dos estilos muy prolijos y pasando de uno a otro de forma fluida.
Realmente lo recomiendo muchísimo porque la diferencia es absoluta en muy poco tiempo y con la satifacción de ver a mi hija transformada en el agua, como si fuera otra nena.

Gracias Pato!

Valeria Valegia Mamá de Catalina (5 años)

Nosotros veníamos con mi marido contratando profesores para mi nena quién tiene TGD, que no lograban ningún resultado, incluso con la última profesora que tuvo, le tomó miedo al agua, y no quiso entrar más. Tampoco podía defenderse sola ni mantenerse a flote, solo en algún momento colocaba la cabeza dentro del agua.
Hablé con la profesora y me explicó de qué se trataba el método.
En muy poco tiempo ya estaba nadando independiente y también disfrutando del agua. No podíamos creer cómo flotaba haciendo la plancha. Habíamos resuelto el problema que nos había angustiado durante tantos años, ya que vivimos rodeados de agua. También puede disfrutar con seguridad estar con sus amiguitas en una pileta y disfrutarlo, lo cuál es una gran alegría para nosotros, y un motivo menos de preocupación.
Lo recomiendo porque es una diferencia enorme en poco tiempo. Qué pueda estar segura en el agua es fundamental.

Luz Maria Baez mamá de Pedro (8 años y Olivia 5 años)

Quería contarles mi experiencia con el curso de Swim Safer a través de estas pocas líneas. Conocimos el método por un evento no muy grato que fue el accidente de mi hija menor que cayó a la pileta sin que la viéramos en enero de 2013. No sabemos cuantos minutos estuvo sin respirar pero pudimos salvarla a tiempo, la sacamos del agua y le hicimos maniobras de resucitación que gracias a Dios permitieron que hoy siga entre nosotros sin ninguna secuela física ni psíquica de aquel mal momento que nos tocó vivir.
Hasta entonces nunca había mandado a mis hijos a natación, se defendían como podían nadando “perrito” o tirándose en lo bajito, en ese entonces tenían 6 y 3 años. Al otro día de lo ocurrido, mi marido y yo entendimos que era fundamental que aprendieran a nadar.
Sin tener referencias ni recomendaciones y en mi apuro por lograr rápido este objetivo tome una revista donde figuraba la propaganda del curso Swim Safer, los mande ahí pensando que era natación convencional, simplemente porque me quedaba cerca y la verdad me llevé una grata sorpresa cuando empecé a entender de qué se trataba el método, cómo les enseñaban a nadar y sobre todo me sorprendieron los resultados.
Con solo algunos minutos diarios, aunque de manera intensiva, mis hijos aprendieron a flotar a las pocas semanas ese verano. Después entendí que eran chicos para aprender estilos de nado, pero que eso no era lo importante sino que les enseñaran a sobrevivir en el agua y realmente pude comprobar lo efectivo del método. Hasta el dia de hoy mis hijos han incorporado flotar horizontalmente haciendo “la planchita” cuando se cansan, pueden estar asi por minutos o tiempos mas largos si fuera necesario en situaciones en que necesitan esperar para ser rescatados, y eso me devolvió la seguridad que nos permite seguir disfrutando en familia del agua en cualquier ámbito, vigilando, pero tranquilos.
Mi hijo a los 7 años hizo el curso de Swim Safer para aprender los estilos crol y espalda y otras técnicas de emergencia. En tres meses lo estaba nadando perfectamente e incluso tuvo que hacerlo con ropa pesada y agua en movimiento.
A partir de ese momento todos los años hicieron con Patricia unas semanas de “refresh” y mi hija más pequeña que tiene ahora 9 meses, sin duda va a comenzar también el curso este año, antes de que aprenda a caminar!
Sin dudas recomiendo este método que permite que nuestros hijos aprendan a sobrevivir en el agua, que para mi vale mucho mas que aprender a nadar con un estilo perfecto.
Gracias Patricia por tus esfuerzos y logros con mis hijos!

Lorena Aguerrido mamá de Tomás (9 años)

Llegué a Swim Safer cansada de mandar a mi hijo a clases de natación con las que no lograba nada. Hacía dos años que lo mandaba para que aprendiera los estilos, y cuando lo veía nadar daba manotazos en el agua levantaba la cabeza a cada momento, y se cansaba mucho. No lograba hacer ni medio largo de mi pileta que tiene 12 mts. Hablé con Patricia y me aseguró que en tres meses, saldría nadando de forma segura y muy bien crol y espalda, que era lo que más me interesaba. También aprendió a hacer la planchita muy bien y salir en cualquier situación de emergencia. Verlo nadar con ropa cuando terminó el curso fue emocionante, porque después de tantos intentos con escuelas de natación anteriores, no pensé que lo lograría.
Lo recomiendo mucho, especialmente a aquellos padres que quieren que sus hijos aprendan a nadar con seguridad.

Carolina Ruso mamá de Sofía (3 años)

Sofi le tenía mucho miedo al agua, cuando quería entrar con ella a alguna pileta o al mar, gritaba y tenía que salir. Decidí hacer el curso para que superara ese miedo y estuviera segura en el agua.
El cambio fue notable, tiempo después se encontraba a gusto, y ya no temía entrar, porque nadaba independiente. La prueba de fuego fue en el mar, que en un momento dado se suelta de mi mano y una ola la lleva hacia la orilla, de inmediato se dio vuelta y comenzó a nadar para encontrarme. La saqué enseguida aunque no estaba para nada asustada, incluso me miró sonriente como que había disfrutado que la ola la llevara.
Fue un gran cambio, y una gran diferencia para nosotros y para ella.

María De Negri mamá de Ailén (11 meses)

Mi bebé hizo el curso a los 10 meses. Tenía mucho temor de que se cayera al agua y no verla, porque muchas veces aunque le decía al jardinero que dejara la puerta cerrada de la pileta, la encontraba abierta. Por eso decidí hacer el curso.
Me maravillé cuando la vi flotar en la segunda clase, no lo podía creer.
En muy poco tiempo hacía todo sola y cuando ya terminó el curso fue una alegría comprobar que podía hacer todo con la ropa puesta, incluso el pañal que pesaba tanto.

Alina Rosental mamá de Lais (2 años)

Con mi nena tenía mucho miedo que en cualquier momento no la viera y se cayera al agua, así que decidí hacer el curso con Pato. Al terminar el curso, siendo que había empezado con cierto temor estaba nadando con absoluta soltura y relajada. Se tiraba de cualquier lugar de la pileta y salía sola. Incluso en el club dónde vamos se maravillan al verla nadar, siendo tan chiquita no pueden creer todo lo que hace en el agua.
Fue un antes y un después, porque aunque estoy vigilando dónde está y qué hace, se que si cae accidentalmente sale sola y eso nos da a mi y a mí marido mucha tranquilidad en todo momento.

Suyai Bogani mamá de Federico (4 años)

Fede le tenía miedo al agua y cuando iba a la playa meterse al mar era un problema.
Aunque las primeras clases no entraba muy contento, enseguida tomó confianza y pedía ir a natación.
En la pileta nada como si fuera un pez, hace la planchita se da vuelta y sigue solo al borde. También aprendió a tirarse de cabeza y le encanta. Cuando fuimos al mar este verano, le perdió por completo el miedo al punto que estuvo surfeando y lo disfrutó; nos sorprendió mucho.
Recomiendo Swim Safer por todo esto y la confianza que también nos da a los padres verlos nadar con seguridad.

Kate Gallagher mamá de Toto y Fran (18 meses y 4 años)

Mis dos hijos hicieron el curso, y fue una sorpresa cuando los dos cayeron a la pileta en diferentes momentos del invierno. Me encontraba parada a unos 20 mts. y aunque estaban los dos completemante vestidos salieron solos en segundos.
El más chiquito quién tenía casi 2 años en su lenguaje se señalaba la ropa y lloraba porque se había mojado vestido. Fue realmente un momento en el que comprobé lo acertada que fue mi elección al elegir Swim Safer para mis hijos.
Estoy muy agradecida y con la tranquilidad de que mis hijos pueden salir solos si algo les pasa.

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Swim Safer le da la bienvenida a todos aquellos niños con diferentes edades, razas, color, género, religiones y necesidades especiales.

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